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En ocasiones no somos lo suficientemente conscientes de nuestras actitudes al relacionarnos con los demás. En un momento dado, no es demasiado difícil llegar a pensar que eres víctima de los demás o de sus actos, cuando en realidad sólo eres víctima de tu propia mente o de tu manera de pensar.
Veamos si tu actitud es victimista o creativa. Una víctima por lo general tiene estas actitudes:
• Su forma de expresarse suele incorporar frases como: “Me hizo”  “Por su culpa”  “Mira como me trata”  “No me deja”  “Es que no se puede”  “Es que no tengo”  “Es que nadie me ayuda, me da, me considera, etc.”.
• Una víctima suele condicionar su afecto: “Si no haces lo que  digo, entonces no eres digno de mi aprobación”.
• Una víctima por lo general cree que su suerte se debe a: su karma, su signo zodiacal, a su destino, a “su cruz”, a las decisiones del gobierno, a la posición de las estrellas, a que de pequeño su padre no lo apoyo, etc.
• Una víctima por lo general se enfada de continuo con todo y con todos, porque no se comportan  “como el considera”.
• Una víctima suele tener amigos que le dicen lo que espera escuchar (y no lo que necesita escuchar), amistades que, además, le fomentan sus debilidades con frases como : “Llevas toda la razón” “La gente es mala” “No te fíes…”.
• Una víctima fácilmente puede ser presa de confusión, de la depresión o la soledad.
• Una víctima se toma todo de forma “personal” y se siente agredida frecuentemente con los comentarios o las actitudes de los demás.
• Una víctima siente que es “muy especial” pero que nadie se fija en ello.
• Una víctima depende de sus amigos y de lo que hagan los demás para sentirse “bien” o “mal”.
• Una víctima es muy criticona, enjuicia mucho a los demás, vive comparando y dando su opinión.

Si tienes alguno o varios de estos “síntomas”, y deseas dejar de ser la víctima para arrancar con una nueva vida, entonces puedes empezar por hacerte más responsable de las condiciones que hay en ella abandonando el hábito de culpar, así como el de la queja, la censura o incluso la venganza.

Los otros no están ahí para que les entregues tu vida y tu ánimo, sino para que te fortalezcas y lo recuperes; aún permaneciendo junto a ellos.

¿Y tú? ¿Cómo te sientes en tus relaciones con los demás?

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