0 Flares Twitter 0 Facebook 0 Google+ 0 LinkedIn 0 Pin It Share 0 Buffer 0 Reddit 0 0 Flares ×

Los seres humanos nos dedicamos cada día a gestionar nuestra energía personal. Por un lado, necesitamos respirar y alimentarnos para disponer de ella. Por otro, la gastamos en todas nuestras actividades cotidianas. Pero no solo gastamos nuestra energía en actividad. También la consumimos cuando reposamos, cuando pensamos y cuando sentimos; aunque nada de ello se vea acompañado por una actividad aparente .

En ocasiones nos sentimos cansados, aún sin haber hecho nada especial. Casi todos hemos experimentado alguna vez como nuestros pensamientos y emociones negativas nos restan energía dejándonos sin ganas de hacer nada. Emociones tales como el estrés, la rabia, los temores, la tristeza o la depresión pueden llegar a dejarnos literalmente agotados.

En otras ocaciones nuestra energía sí que llega a traducirse en actividad. Entonces realizamos alguna clase de trabajo y producimos algún tipo de servicio o producto. Sin embargo, el efecto de nuestros actos no siempre llega a reportarnos una verdadera satisfacción interna (energética). A veces, aun llegando a producir un trabajo, sentimos que tal actividad merma poco a poco nuestra capacidad de producción, nos maltrata por dentro; ya lo vimos en el post de el refuerzo interior y la resonancia.

Con el presente post quiero iniciar una serie dedicada a la exploración de la naturaleza profunda del ser humano. Para ello me valdré del siguiente esquema cuyo contenido iré desgranando post a post. En este primer post de la serie me centraré en la gestión energética del ser humano. 

Gestionar nuestra energía personal (Ignacio-Duro)

Si deseáramos comprender mejor la forma en la que las personas gestionamos nuestra energía, quizás no sea una mala estrategia observar lo que ocurre con la energía eléctrica.

Gestionar nuestra energía personal

Las emociones no son simplemente química en el cerebro. Son señales electromagnéticas que afectan a la química y a la electricidad de cada célula del cuerpo. El estado eléctrico del cuerpo está modulado por las emociones, cambiando el mundo desde dentro del cuerpo.

Iré comparando las distintas facetas de la energía eléctrica con las distintas facetas de la energía de las personas. Al fin y al cabo, todo es energía.

Estimado lector, no se preocupe. Creo que no será necesario que usted tenga conocimientos de física para comprender lo que quiero contarle.

Comenzaré por la tensión eléctrica o diferencia de potencial (también denominada voltaje).

La tensión eléctrica o diferencia de potencial (también denominada voltaje). Es una magnitud física que cuantifica la diferencia de potencial eléctrico entre dos puntos. También se puede definir como el trabajo por unidad de carga ejercido por el campo eléctrico sobre una partícula cargada para moverla entre dos posiciones determinadas. La tensión entre dos puntos A y B es independiente del camino recorrido por la carga y depende exclusivamente del potencial eléctrico de dichos puntos A y B en el campo eléctrico. Si dos puntos que tienen una diferencia de potencial se unen mediante un conductor, se producirá un flujo de electrones que se conoce como corriente eléctrica.

Al igual que ocurre en la electricidad, todo ser humano posee un potencial en términos de talentos, dones, habilidades o capacidades. En tanto las personas no expresan su potencial existirá en su interior una llamada o un reclamo (tensión). Nuestro entorno (el campo) tratará en todo momento de estimular en nosotros la expresión de los mismos. En alguna parte del mundo existirá alguien necesitado de los dones específicos que cada uno posee. Cuando logras conectarte con esa persona entonces la ayuda (la corriente) fluirá.

La corriente eléctrica o intensidad eléctrica es el flujo de carga eléctrica por unidad de tiempo que recorre un material. Se debe al movimiento de las cargas (normalmente electrones) en el interior del material. Una corriente eléctrica, puesto que se trata de un movimiento de cargas, produce un campo magnético, un fenómeno que puede aprovecharse en el electroimán.

La intensidad con la que nos damos a los demás tiene que ver con lo mucho o lo poco que nos sintamos asociados a nuestros valores personales. También tiene que ver con la pasión que sintamos por lo que hacemos. Una mayor certeza de nuestra misión personal nos reportará también un mayor coraje interno para afrontar las dificultades y para alcanzar al mayor número de personas posibles con nuestra propuesta de valor. Las personas que viven la vida con pasión irradian vitalidad y magnetismo personal. Todos hemos conocido alguna vez personas así.

Las cargas eléctricas no precisan de ningún medio material para ejercer su influencia sobre otras, de ahí que las fuerzas eléctricas sean consideradas fuerzas de acción a distancia. Cuando en la naturaleza se da una situación de este estilo, se recurre a la idea de campo para facilitar la descripción en términos físicos de la influencia que uno o más cuerpos ejercen sobre el espacio que les rodea. El campo eléctrico es un campo físico que es representado mediante un modelo que describe la interacción entre cuerpos y sistemas con propiedades de naturaleza eléctrica. Se describe como un campo vectorial en el cual una carga eléctrica puntual sufre los efectos de una fuerza eléctrica.

El contacto con nuestro entorno (el campo) despierta en nosotros intuiciones, sensibilidades o actitudes que nos predisponen para determinados tipos de acciones. Para poder actuar con acierto hemos de fundirnos con el campo. Esa es la única forma de detectar a nuestro alrededor todo tipo de oportunidades y de saber estar en el momento justo, en el sitio justo. El campo también está relacionado con la afinidad que podemos llegar a sentir con algunas personas o actividades.

Como ejemplo de la influencia de nuestro entorno, puedes pensar en un jugador de golf. No le bastan sus habilidades para conducir la bola hasta el hoyo. También debe conocer -ser sensible- a las características del campo. Ha de saber de donde sopla el viento en ese momento, debe percibir el grado de inclinación de las colinas, necesita ser uno con el medio en que actúa para poder “bailar” con él en perfecta armonía. Se necesita mucha paz interior y mucha atención para llegar a estar bien conectado con el campo.

Se le denomina resistencia eléctrica a la igualdad de oposición que tienen los electrones al moverse a través de un conductor.

Costumbres, creencias limitantes, inercias del pasado, vicios, complejos, apegos, distracciones, estrés, temores y culpas pueden constituirse en serias resistencias que impiden o dificultan la natural expresión del ser humano. Cuando esto ocurre y nos dejamos arrastrar puede reducirse en gran medida la intensidad y la autenticidad con la que nos damos a los demás. Ello ocurre porque disipamos o dejamos escapar nuestra energía de manera irresponsable, lo cual se traduce en pérdida de pasión vital (intensidad) y de generosidad (impotencia).

La potencia eléctrica es la relación de paso de energía por unidad de tiempo; es decir, la cantidad de energía entregada o absorbida por un elemento en un tiempo determinado. Cuando una corriente eléctrica fluye en cualquier circuito, puede transferir energía al hacer un trabajo mecánico o termodinámico. Los dispositivos convierten la energía eléctrica de muchas maneras útiles, como calor, luz (lámpara incandescente), movimiento (motor eléctrico), sonido (altavoz) o procesos químicos. Por ejemplo cuando hablamos de la potencia eléctrica de una lámpara o bombilla, nos referimos a la cantidad de luz que emite, si hablamos de la potencia eléctrica de un radiador eléctrico hablamos de su capacidad para dar calor, si es la potencia eléctrica de un motor será la capacidad de movimiento y fuerza del motor, etc. Potencia es lo que somos capaces de producir por unidad de tiempo.

Si bien antes hablamos de la intensidad con la que nos damos a los demás, ahora toca hablar de la cantidad con la que nos damos. Cuanto más capaces seamos de llegar con algo de valor a más gente, más potentes seremos desde un punto de vista energético. Potencia es lo que somos capaces de producir por unidad de tiempo. Las personas que se realizan en su actividad de servicio convirtiéndose en grandes benefactores son personas muy potentes. Son esas personas que no solo piensan, sino que también actúan. Y normalmente no son personas reactivas (eso sería un síntoma de que en su interior aún hay resistencias), sino altamente proactivas y muy conectadas a las demandas del campo.

El factor de potencia representa el valor del ángulo que se forma al representar gráficamente la potencia activa (P) y la potencia aparente (S), es decir, la relación existente entre la potencia real de trabajo y la potencia total consumida por la carga o el consumidor conectado a un circuito eléctrico de corriente alterna. Lo «ideal» sería que el resultado fuera siempre igual a “1”, pues así habría una mejor optimización y aprovechamiento del consumo de energía eléctrica, o sea, habría menos pérdida de energía no aprovechada y una mayor eficiencia de trabajo en los generadores que producen esa energía. Si el factor de potencia es menor que “1” se produce un desfase entre la potencia activa (P) y la aparente (S). Por el contrario, si es igual a “1” no se crea ningún desfase entre la intensidad de la corriente y la tensión o voltaje.

Si afirmamos que no todo lo que se mueve es acción, de lo que estamos hablando es de rendimiento (factor de potencia). No toda la energía de la que disponemos llega a transformarse en algo verdaderamente nutritivo para los demás y para uno mismo. En ocasiones nuestra actividad, por muy frenética que sea, adquiere solo una condición aparente y no alcanza al corazón de los demás, sino que, por interesada, se queda en la superficie.

Por ejemplo, hoy en día la información a la que tenemos acceso es tan abundante que gran parte de ella nos deja indiferentes (por superficial o trivial). Cada vez cuesta más encontrar algo de verdadero valor entre tanto “ruido” mediático.

Cuantas menos pérdidas energéticas tengamos debidas a nuestras limitaciones internas (resistencia), y más auténticos (intensidad) y sensibles (campo) seamos en nuestras aportaciones a la sociedad, más realizados (potentes) nos sentiremos por dentro y mejor será la sociedad en la que vivimos.

Si lo deseas, puedes echar ahora otro vistazo al esquema con el que ilustro el post.

¡Gracias por visitar mi página! Si te interesa ayudarme, puedes visitar la publicidad siguiente 😉



Valoración de los lectores
Votos: 9 - Valoración: 4.8
0 Flares Twitter 0 Facebook 0 Google+ 0 LinkedIn 0 Pin It Share 0 Buffer 0 Reddit 0 0 Flares ×