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El Estado de Flujo es un trance del cerebro que fascina a los científicos. Parece ser la fuente de la que fluye la creatividad: los Momentos Ahá. El Estado de Flujo fue identificado por primera vez por Mihaly Csikszentmihalvi en 1988. Pero… ¿Como entrar en el estado de flujo? ¿Qué caracteriza a éste estado?

Podemos definir el Estado de Flujo como un estado de felicidad que se alcanza mediante la realización de una actividad en la que la persona se encuentra completamente concentrada y absorta. En este estado de alegría y ligereza es cuando decimos que hemos perdido la noción del tiempo (distorsión del sentido temporal), o que se nos ha pasado el tiempo volando. Durante el Estado de Flujo es normal alcanzar la plenitud creativa, dejarnos llevar sin distracciones, y disfrutar de las tareas por el mero placer de realizarlas, sin perseguir el éxito. En otras palabras, se disfruta de la tarea en sí misma y no del objetivo a cumplir. Según Csikszentmihalyi, el éxito, como la felicidad, debe ser una consecuencia directa de la dedicación a algo más grande que uno mismo.

Existe una explicación neurocientífica, neuroeléctrica. Parece ser que el Estado de Flujo aparece en un punto intermedio entre las ondas alfa (velocidad de 8 a 12 Hz ) y las theta (3-8Hz); cuando estamos distendidos, en profunda paz.

Cuando estás en el borde del sueño, estás en ” theta “, donde las oscilaciones se han ralentizado de 3 a 8 Hz.

Estado de flujo

¿Cómo experimentamos el Estado de Flujo?

El Estado de Flujo se siente de manera placentera y liberadora, ya que nos vemos inmersos en una actividad que estimula nuestras pasiones, curiosidades, intereses y nuestros sentidos. Perdemos la noción del tiempo y se produce un estado de creatividad y productividad muy elevado. Si has experimentado el Estado de Flujo alguna vez, habrás notado que:

  • La atención se centra en la tarea y experimentas un alto grado de concentración.
  • La actividad es intrínsecamente gratificante.
  • Existe un sentimiento placentero relacionado con lo que estás haciendo.
  • Te pierdes en el tiempo.
  • La tarea se percibe como realizable y piensas que eres competente para llevarla a cabo.
  • Notas que tienes control sobre el esfuerzo que realizas.
  • Desaparece la sensación de fatiga.
  • El estado de conciencia es casi automático, no requiere esfuerzo, sino que hay algo que te toma.

Es importante resaltar que las recompensas externas no nos favorecen cuando queremos entrar en el Estado de Flujo, por lo tanto debemos mantener nuestra mente alejada de ellas. La atención tiene un peso importante en la capacidad de experimentar el flujo, es lo que Csikszentmihalyi denomina “personalidad autotélica”.

Se trata de un tipo de personalidad que se caracteriza por la capacidad de disfrutar de la vida realizando actividades gratificantes en sí mismas, independientemente del valor extrínseco.

Muchos padres, maestros y gerentes pueden creer que los premios son la mejor manera de motivar a alguien para que trabaje, se esfuerce o haga sus deberes. Sin embargo, la teoría del flujo afirma justo lo contrario.

Las distracciones y las recompensas externas (los objetivos) dificultan el Estado de Flujo. Cuando introducimos una recompensa externa (de igual manera un castigo o una amenaza) dividimos nuestra atención. Eso supone que, durante la tarea, la mente se distraerá por momentos yéndosenos a la recompensa externa. Es precisamente ahí cuando (casi sin darnos cuenta)  le abrimos la puerta a todo tipo de temores, de dudas o de angustias. Entonces perdemos el presente, el flujo cesa y el habitual “Yo” calculador entra en escena.

Entrar en el Estado de Flujo y suscitar los ¡Momentos Ahá!

Curiosamente, es en el medio de estos dos estados de intensa paz (entre alfa y theta, en torno a los 8Hz) donde resulta posible entrar en el Estado de Flujo. Y sólo desde ese estado es posible suscitar un momento de inspiración o de claridad: ¡el Momento Aha! Es entonces cuando el cerebro enciende un instante de alta intensidad (de ondas gamma cerebrales que oscilan entre 38 y 42 veces por segundo).

No se puede permanecer mucho tiempo en un estado gamma, es sólo un pico rápido. Pero lo más sorprendente que se ha descubierto es que, para llegar a los ultra-gamma (el estado de claridad), es necesario estar previamente “flotando” entre los estados alfa y theta. Por lo que la práctica habitual de someter a tensión (apalancar) a nuestros coachees durante las sesiones de coaching no parece la más recomendable.

Si lo piensas un poco te darás cuenta de que, más allá del hecho de entrar en el Estado de Flujo, no hay ningún otro objetivo por el que realmente merezca la pena trabajar. Pues en la vida, todo lo demás nos llega por añadidura de ese distendido y gratificante estado de gracia. Cuando te das cuenta de que en realidad todo está ocurriendo siempre aquí y ahora, ves que no hay ningún lugar al que llegar ni ningún objetivo final que alcanzar. Lo único que hay es el descubrimiento y la expresión continua de tu infinito potencial en cada momento.

Si deseas conocer un nuevo sistema de coaching específicamente desarrollado para ayudar a las personas a “habitar” en ese estado de fresca lucidez puedes pinchar aquí. Con él podrás aprender a fluir sin un fin. Y también ayudar a otras muchas personas a vivir la misma experiencia. El objetivo de este nuevo sistema de coaching no es mejorar las condiciones externas de las personas para para intentar que se sientan mejor, sino alinearlas con su esencia interna que ya se siente plena. Entonces es cuando las circunstancias externas se acaban constelando de manera natural con ese alineamiento.

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